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miércoles, 28 de abril de 2010

Olas de ají de colores: Amanecidas Violentas de Mundos de José Pancorvo por Salomón Valderrama

La idea de un regreso del inca no apareció de manera espontánea en la cultura andina. No se trató de una respuesta mecánica a la dominación colonial. En la memoria, previamente, se reconstruyó el pasado andino y se transformó para convertirlo en una alternativa al presente. Este es un rasgo distintivo de la utopía andina. La ciudad ideal no queda fuera de la historia o, remotamente, al inicio de los tiempos. Por el contrario, es un acontecimiento histórico. Ha existido. Tiene un nombre: el Tahuantinsuyo. Unos gobernantes: los incas. Una capital: el Cuzco. El contenido que guarda esta construcción ha sido cambiado para imaginar un reino sin hambre, sin explotación y donde los hombres andinos vuelvan a gobernar. El fin del desorden y de la oscuridad. Inca significa idea o principio ordenador.
En Buscando un Inca: Identidad y utopía en los Andes
Alberto, Tito, Flores Galindo

no sé: / respóndeme / poesía
si no serán tus turbulencias
que en la noche hacen sol
y oscuridad al mediodía
Haroldo de Campos

Infame turba de nocturnas aves,
Gimiendo tristes y volando graves.
Luis de Góngora y Cogote


Amanecidas Violentas de Mundos (Sol Negro Editores, 2009) del poeta José Pancorvo nos sumerge o nos arroja al difícil equilibrio de la diversidad, poderosa, débil, a veces, asfixiante y que permite la sobrevivencia en su aceptación/imposición por colisión. La belleza fuerte choca, encalla y la natural es la que siempre sobrevive, latido sobre latido, respiración sobre respiración, shock sobre shock no se apaga en artificios. El fuego que se creía apagado de antiguos sentimientos, de cruces forzados crece. Guerrear en esta poética es aceptar lo icónico y consuetudinario para brillar también por otras riquezas y pobrezas culturales en conflicto. Estas canciones jóvenes, terribles, de guerra, otras veces, de burla, de rezo, de grito, de celebración, de híbrida respiración, parecen apuntalar en un sacrificio libre, donde el río Rímac, vivo, discurre manchado de sangre, de heces, parece gritar en secreto hacia otra tétrica traición: ¿Qué alcalde rey elevará este gran río en pos de un jardín? Pero aún así es encomienda, quipe de luz; lo más propincuo al sentido de ofrenda, de entrega de los dones. La riqueza, para este punto, Perú, del mundo, del verano, de las primaveras eternas y de ficción: su don de creación, de aparición en los mercados, en los bares, en los cuarteles militares, en las religiones; camino al paraíso perdido parece haber crecido uno recuperado, de mixtura, crepúsculo, ocaso, arco iris, tornasol, tornadosol, hay un opúsculo concreto en esta poesía en escala de arpas múltiples astrales en pos de fusión vital, hay un huayno secreto que congoja sumado a un huaylas de explosión perenne, el yaraví sólo se insinúa, la chicha se eleva en figura fuerte, extensa, que devasta, y cree en un nuevo siglo, natural, clásico, aquí mismo, de escuela musical, bajo un cielo ácido de muchos cielos, de muchos ojos que viajan divinos de sueños, de transformación con trabajo. Esto se ve en ‘Marche Royale’: más niñas y siglos aparecen: así sea en el Ucayali / o en el jirón Huallaga friendo / marchando hacia el esplendor así sea. Dones de transparentes, invisibles, de fantasmas que ya se ven, que no se tapan la cara como en ‘Los Andes’ de Sérvulo Gutiérrez, de vergüenza, por ser de una cultura pura, telúrica, o sin brazos, por la impotencia, por la desigualdad de refrito en ‘Mito de la mujer y el vuelo’ de Tilsa Tsuchiya, o Alberto Quintanilla, con sus diablos coloridos, en masacre, oscuros y pendejos; la fusión se aparea hacia la perfección. La segregación natural ata y desata toda clase de cabos, la historia se recita, se reaprende, se olvida, se reescribe. Recuerdo la canción ‘I am cholo’ de D’mente común (grupo de rock nacido en 1994): Cholo... / La sangre del Inca corre por mis venas / las místicas leyendas no quieres creer / entre los andes y el cielo pude crecer / y una falsa ilusión me trajo aquí / abandoné mis tierras por ambición / mis sueños se derrumban en la realidad / por el color de tu piel te crees más que yo / pero tú eres cholo igual que yo. ‘Triciclo Perú’ de Los Mojarras y el inmortal Cachuca (nacido en 1992): Triciclo con zapato un vaso de chicha un buen reloj / camisas chucherías de todo en las calles y en montón / persigna la primera venta las calles están repletas / empuja el triciclo ambulante llamado PERÚ. O ‘Destruir’, hacia ciudad asesina, ciudad delicia, de Narcosis (nacido en 1984): La ciudad se me echa encima / toda esta mierda me asfixia / tengo que destruirlos / antes que ellos me destruyan. // Hay que destruir, / para volver a construir / hay que destruir, / para volver a construir. Todos contra la Anarquía dulce, sumando libertad, no la de Carlos Oliva: un estado de ánimo tan bello / como una flor amarilla en la noche: Anarquía / tuve que elevarme sobre ese amanecer / y dar pasos tan bellos. Siempre sobre/entre colores/sabores perfectos. Esta poesía hierve disímiles condiciones porque es hija/aborto/esperpento de un proceso largo y por miopía, y estupidez, repetitivo. Apogeo sobre miseria apogeo, y otra vez, miseria: es el rastro pestilente de la política económica peruana. Ya en los años 60 Javier Heraud escribía en su poema ‘Dos preguntas’: ¿Por qué será que todavía existen / infelices que nos hablan de una Lima / señorial, antigua, colonial y bella? / ¿Por qué quedan todavía desgraciados / que anhelan sin cesar la ciudad de los Reyes, / las tapadas, los balcones, la alameda, / si de eso sólo queda un basural de hambre, / de miseria y de mentira? (Poesía completa, Peisa, 1997). Los mayores dones en esta poesía de Pancorvo se aquilatan en amaneceres, en despertares profundos y profusos, hacia el reinado de lo mestizo. Se aceptan todas las culturas y todas las creencias, es un reino abierto y siempre hay una posibilidad, y un guiño natural hacia la guerra por ver otros colores fuertes, impredecibles en el cielo obscuro. Sucede así con las culturas fuertes. Es el caso de todas las que se desarrollaron en este reino de misterio llamado Perú. El poemario está lleno de visiones en ejercicio constante, cruzadas que golpean, dan un puñetazo, latigazo, como en ‘Los funerales de Atahualpa’ de Luis Montero, donde el único indígena, cholo, mestizo es el Inca y todo lo demás de figuración europeizante; pero más cercano al libro de José Pancorvo sería la versión pop del mismo cuadro de Marcel Velaochaga, donde aparecen: Abimael Guzmán, puño en alto, en pro de una reivindicación errática por modo, a Francisco Pizarro con oficiales del Ejército como piezas de un mapa fantasma, a Benedicto XVI, que bendice con una mano y con la otra cuelga la cabeza del ya cadáver Che Guevara, entre marines norteamericanos que fuerzan a los desconsolados indígenas fundidos con manifestantes obreros y un campesino escapado de los dibujos de Guamán Poma de Ayala: todo como historia fantasmagórica, de payasada, de la independencia del Perú.

En Canciones a La Eternidad Violenta, primera parte del poemario, aparece un despertar en la gloria de los locos bañados por el fuego que alumbra las amanecidas vivificantes y esplendorosas: solamente / de / madrugada / de Armas / solamente / de / tambaleo // me despierto levanto / como un mantarraya amarillo en la ola // por la Fuente me tambaleo / me tambaleo solamente / solamente en la Plaza de Armas (‘Plaza De Armas 360° En Tu Luz Perfectísima’). Recordemos que la Plaza de Armas, el Centro de Lima, ha sido tomado por el mestizaje, por la cultura chicha, por la riqueza que en ésta se eleva (el camino de Miguel Ildefonso que más me gusta), y que no fue fácil, por eso el poeta dice: mi tambaleo fue forzoso / violento / quebrantador (…) // cuando pude amanecer / ya se ponía el sol / y me salió otra razón (‘Canción De La Escalera Violenta’). La migración produjo fuerzas ahora incontenibles. Si al principio pareció que éstas invadían la llamada capital y su inocente serenidad que provocaba y aún provoca, porque nada se hace pensando en el futuro, vergüenza y rabia; hoy estas fuerzas de la migración están proyectadas hacia el mundo, de exportación cultural, por eso en ‘Canción De La Botella Violenta’ se dice: asaltamos el bar / asaltamos a las trabajadoras / asaltamos el mercado recién abierto / asaltamos el municipio y la casa de gobierno // asaltamos varias casas de gobierno / y los cuarteles subterráneos de las grandes potencias / nos adueñamos de los sistemas y de los antisistemas / y de los universos conocidos y desconocidos / y de miles de otras botellas rarísimas. El poeta vislumbra lo que le espera a esta gran cultura que trataron de borrar, de desaparecer. Pero allí están radiantes: César Vallejo, José María Arguedas, Alejandro Peralta (el que engrana máquinas, combustible y soledad en Ande y El Kollao), Gamaliel Churata, Alejandro Romualdo (el del poema que provocó que se compusiera ‘Canto Coral a Túpac Amaru’ por Edgar Valcárcel y el de Ni pan ni circo), Juan Ojeda y Óscar Colchado Lucio (el de Rosa Wanca, Lorenzo Taipe, Liborio y Wayra en Rosa Cuchillo y el de los cuentos mágicos en las aventuras de Cholito).

En la segunda parte, Estados Unimismados, ya no es la acción sino la intimidad que emerge, que crea hacia la permanencia, la continuidad de la cultura, así dice el poema ‘Com Poetría Entre El Sol e La Foja’: eternidad a flotar entre el sol y la página // la toda momento hasta espejo / la toda color hasta espejo / la toda escalera hasta espejo / la toda sortija hasta espejo / de haber durante parque el hambre luz // y en la sombra de las manos los siglos espejo / la todo espejo a la página. Se refracta lo aprendido, en la página en blanco se graba, se esculpe su belleza y bondades. Amanecidas Reaccionarias, Satánicas, Vulgares, Hieráticas y Mundiales, la tercera parte, nos fija, nos establece, nos reestablece lo comunicado en el principio, se alargan las notas, su naturaleza se funda en las culturas que estuvieron ocultas, pero que ahora enriquecen otras potestades, se habla de la mecánica de las facultades hacia la industrialización, tecnología de punta, y un boicot latente perenne en ‘Vulgo Cristalino’: los monstruos invisibles chinean a través / de la composición de los músculos y órganos / y manyan perfectamente cada músculo / cada hueso y cada jugo // y en la Avenida Brasil pueden ver el proceso / del helado de vainilla y los barquillos / en el esófago etc etc // los monstruos invisibles / saben que todo alude a otra cosa / y se atormentan oscureciendo la Av. Brasil / y cranean una lenta venganza / contra los humanitos recién bautizados. La riqueza, las señales de poder y el juego van de la mano; los poemas se parecen a un fardo andino por los ricos y diversos colores, ‘Vulgo Velocísimo’: sueño que soy un camarón / plomo pero // de madrugada de pronto / navegando en la mesa veo tu pronto / Desaparecer / y te escribo este correo. Estas señales también sugieren otros gobiernos, otros ejércitos, otro tipo de controles de riquezas, de nuevas riquezas reflejadas: se sacuden estatuas jurídicas y en el teatrín de la duda / los intestinos hacen jeroglíficos en el satín del hidrógeno / y predica el sarcófago feliz como robot / de ropaje tibetano cúrcuma y páprika sobre aguas / gaseosas melódicas que juegan con cráneos / e iguanas y escarabajos errantes al azar (‘Cambio De Piel Mundial: Primer Día’). Es la realización de la nueva urbehibris lanzada hacia el futuro.

En la parte final, Amanecidas Del Imperator Inca Rey En La Plaza De Armas De La Ciudad De Los Reyes, se da la culminación, la coronación del gran rastro, de la cultura que ha sobrevivido toda clase de padeceres en su transcurrir histórico a galope nocturno (en burro, como arlequín en burro). Pero no se habla, no se canta a un único sino a muchos, al común, que es heredero de este proceso histórico, hoy en éxtasis por creación. Es la coronación de un pueblo, de un reino, de un reino esplendoroso del color (alusión de Antonio Cisneros a la obra de Enrique Polanco), de un sentir, del que ya nos hablaba Manuel González Prada hace más de un siglo. Es una ‘Marche Royale’: la gran estrella serpiente así sea / entre Sicuani y Jauja moviéndose / copa o corona lo non pagava // casi nadando saca / la lengua sobre el ají y cae la chicha / rígida sobre las calabazas Huanca // e a maravilla lo han / los niños la vinieron a recoger estrella así sea / llena del buen loor de la mansa tierra saciada // más niñas y siglos aparecen: así sea en el Ucayali / o en el jirón Huallaga friendo / marchando hacia el esplendor así sea.

No todos fueron ignorantes, felizmente, no todos fueron estúpidos; allí están: Enrique López Albújar (el de ‘Ushanan Jampi’ en Cuentos Andinos y Matalaché), José Carlos Mariátegui, Abraham Valdelomar y Miguel Gutiérrez (el de Sacramento Chira, El Conchal y Sansón Carrasco en La violencia del tiempo y La generación del 50: un mundo dividido). Y más cometa ají.


Vox profundamente en lince.

martes, 13 de abril de 2010

Amanecidas violentas de mundos: por los mundos de José Pancorvo… "porque todos los mundos son espejos” por Gustavo Reátegui Oliva

En este su quinto libro integral José Pancorvo el gran poeta del s xxi peruano; y mundial, crea y revela otro mundo en el que se sienten muy bien integradas todas sus otras poéticas, sus otros estilos, sus otras voces, otros yoes, un yosotros orbis y atemporal signado y transido de una cualidad supratemporal: mística. Dividido en 4 partes como cánticos a las 4 direcciones del ser el poemario se divide en Canciones a la Eternidad Violenta, Estados Unimismados, Amanecidas Reaccionarias, Satánicas, Vulgares, Hieráticas y Mundiales y se cierra o se abre según se vea con las Amanecidas Del Imperator Inca Rey En La Plaza De Armas De La Ciudad De Los Reyes. Un total de 68 poemas alucinantes por decir lo menos.

En estas Amanecidas Violentas de mundos (Lima: Sol negro editores, 2009) se ha mixtificado en grande: el vate propone una época de advenimiento de lo sublime, espiritual y verdaderamente beneficioso para el ser, la tradición sincrética originaria-occidental es abordada desde un limpio humor; echando mano de monstruos, ángeles, dioses homologados, contraditios de lo políticamente correcto, oráculos, espejos, dobles, voces surrealizantes y hábitos de vanguardia, apoyado en mitos; el poeta va desenrollando un mundo de atmósfera punk rock con fugas de huayno en griego, aymara, francés o quechua.

martes, 6 de abril de 2010

Amanecidas violentas de mundos de José Pancorvo y el prestigio de lo místico por David Abanto Aragón

porque un verdadero poema es
un peligro
mortal

José Pancorvo, Amanecida Violenta Decidida

La hazaña creadora de José Pancorvo (Lima, 1952) que nos presenta Amanecidas violentas de mundos (Sol Negro editores, 2009) se sostiene en un eje que atraviesa toda la obra poética publicada del poeta. Este eje se asienta, como ya lo ha señalado Ricardo González Vigil, en la magistral síntesis que logra entre lo antiguo (poemas épicos y fabulaciones mitológicas de la Antigüedad, el Renacimiento italiano y el Siglo de Oro español) y lo moderno (legado romántico-simbolista-expresionista-surrealista), que le permite poseer un aliento heroico y mítico; sostenido y arquitectónico a lo largo de su obra edita.

Integrado por cuatro partes, Amanecidas violentas de mundos desarrolla, en primer lugar, un viaje de carácter místico en aras de una «vita nouva» (cual nuevo Dante), pero inmerso en «el mundanal ruido» del Inferno que nos ofrece la nueva centuria. En segundo término, esa travesía puede ser vista como una búsqueda moral bajo la necesidad de construir un horizonte ético.

Debemos considerar como en cada una de esta cuatro partes, en cada poema y entre los poemas estalla con «violencia» el tono profético, teñido de milenarismo, Apocalipsis y vuelta del Mesías, y se establece una tensión en la que, como ha señalado Salomón Valderrama, se percibe: «El espacio creativo, posible enfrentado a la realidad. Lo real formado versus lo irreal en deformación».

Cuatro secciones que se erigen como espacios y portavoces de la memoria de la experiencia humana con una capacidad de reinterpretarla desde una compleja óptica que reconstruye los orígenes de la travesía poética del mismo Pancorvo.

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martes, 30 de marzo de 2010

JOSÉ PANCORVO Y ENRIQUE VERÁSTEGUI EN NOCHE DE SOL NEGRO EN YACANA 2009

José Pancorvo, José Luis Ramos Flores y Paul Guillén

Enrique Verástegui y José Luis Ramos Flores

José Pancorvo y José Luis Ramos Flores

Fuente: El Zorro de Abajo

domingo, 21 de febrero de 2010

AMANECIDAS VIOLENTAS DE JOSÉ PANCORVO POR VÍCTOR CORAL

Si bien es cierto que la tradición poética peruana no está exenta de rasgos místicos –pensemos solo en Esther Allison (descubieta para mí por el crítico Ricardo González Vigil) o en Santa Rosa de Lima-, el tener a un poeta místico como José Pancorvo en calidad de contemporáneo no deja de ser un deslumbrante privilegio. Su reciente entrega, Amanecidas violentas (Sol Negro, 2009), confirma plenamente esta idea, y devela, por si fuera poco, algunos destellos lingüísticos que se independizan de aquella condicionante trascendente.

“Cuando pude amanecer/ ya se ponía el sol/ y me salió otra razón”, dice JP, cargado de pesar por no haber vivido el tiempo de oro de la humanidad (la Edad Media, supongo, a juzgar por el tradicionalismo que profesa); pero, a su vez, con el convencimiento de que otra perspectiva es posible en un mundo entenebrecido por la preeminencia del oro, la imagen, y sus usos y abusos que son origen de todos los mal(estares) que nos agobian en tiempos hipermodernos.

Y de ello va el poemario, de amanecidas, despertares, iluminaciones; pero también de oscuridades, grisuras, y un espíritu temible, fortalecido, que se enfrenta a la burda cotidianidad callejera cantándola, elevándola, acaso viendo lo mejor de ella, como en esa parábola de los Evangelios Gnósticos donde los discípulos de Jesús solo siente hedor y repugnancia frente a un perro putrefacto, y el Salvador se fija en la belleza de sus blanquísimos dientes…

“Vendí el mundo al botellero”. ¡Qué contundencia trivial la de este verso! Y retrata el programa de toda mística: el abandono del repugnante mundo manifestado para asumir un compromiso mayor con lo trascendente, aun cuando esto no necesariamente asegure logros poéticos (pero en el caso de JP el balance es positivo).

Amanecidas violentas es un texto tan complejo, en consecuencia, que con solo detenernos en el aspecto de las transgresiones gramaticales tendríamos para un ensayo especializado cuyos objetivos escapan a este resención. Basta señalar que en “Canción en Taxi Cristalino” aquella transgresión se devela (¿rebela?) como una auténtica necesidad expresiva:

Pero yo aún venía muy
Para regalar
El licor paraísos infinito
(…)
El muy cielos
Aún pasó
Y yo ya estoy bien
muerto
muy el cráneo de meditación.

Todo el que conoce bien a JP estima que su figuración en medios y su reconocimiento como poeta debería incrementarse. No voy a enfatizar ello. Solo quiero recordar que el camino místico aquí, en España (recordemos al gran De la Cruz) y en la China (literalmente hablando) nunca ha sido una alfombra roja hollywoodense, y andarse quejando por ello es cosa de no-logrados y codiciosos. Este no es el caso de JP: en su obra se resume -sublime y violentamente- lo mejor y lo más oscuro de nuestra tradición; lo más elevatricio -yo también me gasto mis neologismos- de nuestra desconcertante o maravillosa realidad (al gusto del cliente), y un espíritu que pugna por encontrar una salida mayor al despropósito global actual. Con Amanecidas violentas debemos celebrar que esa ideología –que podemos compartir, combatir o repudiar, igual da- no haya difuminado lo poético; más: lo ha fecundado.

Trepana el cosmos muyuntin
Y en el continuismo sublime
No pienso, no deseo,
No dudo, no recreo,
No ambiciono

Y más que las plantas del paraíso
Es en ensueño divino en el corazón y la Plaza
Y en el arte del no-espacio sin escalas
Mi residencia-templo:
Ondulo hasta cuando no existía
Y adoro
En el Corpus Christi:
Nada de bienes menores
La afinación de mi exorcismo se sublima

Fuente: Luz de limbo

lunes, 15 de febrero de 2010

AMANECIDAS VIOLENTAS DE JOSÉ PANCORVO POR JAVIER ÁGREDA (DIARIO LA REPÚBLICA, 15-02-10)

En todos los recuentos de lo mejor de la literatura peruana del 2009 figuró el poemario Amanecidas violentas de mundos (Sol Negro, 2009) del escritor José Pancorvo (Lima, 1952). Un merecido reconocimiento para un poeta insular, que publicó su primer libro –Profeta el cielo (1997)– a la edad de 45 años y cuya obra (completamente ajena a modas literarias y tendencia generacionales) es una barroca y original combinación de poesía mística, erudición libresca, lenguaje oral y recursos vanguardistas.

Las cuatro secciones de Amanecidas violentas… corresponden a las constantes de toda la obra de Pancorvo: las dos primeras (“Canciones a la eternidad violenta” y “Estados unimismados”) a la trascendencia espiritual y la experiencia mística; las dos últimas (“Amanecidas reaccionarias, satánicas…” y “Amanecidas del Imperator Inca rey…”, las de mayor interés) constituyen un encendido discurso que mezcla la crítica social, a la manera de algunos profetas bíblicos, con mitos milenaristas de origen andino.

Pero es en el plano del lenguaje en el que Pancorvo arriesga más: incorpora abundantes palabras y citas en otros idiomas, emplea expresiones del habla peruana, y hasta trasgrede muchas veces las reglas gramaticales. En ese aspecto, Amanecidas violentas… llega a algunos excesos, pues no todas las “licencias” que se toma el autor parecen justificarse en las necesidades expresivas (“… el domingo es un día especialmente peligrosísimo…” p. e.) o en la libertad imprescindible para la verdadera creación poética.

miércoles, 6 de enero de 2010

LIBROS DE ENRIQUE VERÁSTEGUI Y JOSÉ PANCORVO ENTRE LO MEJOR DEL AÑO EN EL RECUENTO DEL DIARIO LA REPÚBLICA

Los libros de Enrique Verástegui y José Pancorvo han sido considerados dentro de la lista de los diez poemarios del 2009 por el crítico Javier Ágreda en el Diario La República: "Según el consenso de la crítica (que intentamos reproducir en este recuento) Teoría de los cambios (Sol Negro) de Enrique Verástegui es el más importante poemario publicado en el Perú durante el año 2009. En realidad, más que la calidad literaria, lo que se reconoce en este libro es el retorno a la poesía de uno de nuestros más talentosos escritores, después de una serie de incursiones en el ámbito de la ciencia (que no fueron tomadas en serio por los especialistas en esas materias). Los poemas breves y sencillos de Teoría de los cambios, muestran a un poeta sereno y que comienza a tomarse a sí mismo con saludable buen humor (...) Mucho más arriesgada es la opción de la crítica por otros dos libros. El primero es Amanecidas violentas de mundos (Sol Negro) de José Pancorvo, un buen poemario pero de difícil lectura, pues reúne elementos sumamente diversos, desde las citas eruditas y hasta el lenguaje coloquial, desde la retórica barroca hasta ciertos recursos vanguardistas. El segundo es Nocturama (AUB) de Diego Otero, un sólido conjunto de poemas que apelan a las más modernas técnicas literarias para reflexionar sobre las experiencias de la generación que vivió su adolescencia en los años noventa".

LOS LIBROS DE ENRIQUE VERÁSTEGUI Y JOSÉ PANCORVO FUERON INCLUIDOS EN EL RECUENTO DEL AÑO EN EL BLOG LA FORTALEZA DE LA SOLEDAD

Reproduzco el fragmento del recuento 2009 escrito por Gabriel Ruiz Ortega en el blog La fortaleza de la soledad: "En cuanto a la producción poética, no es ninguna sorpresa que el extraordinario poeta Enrique Verástegui se lleve todas las loas, eso sí: a ritmo de pichanga, con TEORÍA DE LOS CAMBIOS (Cascahuesos–Sol Negro). No es lo mejor de su producción, claro está, pero vaya que más de uno disfrutó con este poemario irregular. Otros poemarios a tener en cuenta: AMANECIDAS VIOLENTAS DE MUNDOS (Sol Negro) de José Pancorvo, MATE DE CEDRÓN (Cascahuesos) de Vladimir Herrera, NOCTURAMA (Álbum del Universo Bakterial) de Diego Otero, POSTPOP (Lustra) de Luisa Fernanda Lindo y ÁNGELES DETRÁS DE LA LLUVIA (Colección Húnikos) de Tulio Mora".

sábado, 2 de enero de 2010

EL CRÍTICO RICARDO GONZÁLEZ VIGIL EN SU "PANORAMA LIBRESCO" INCLUYÓ LOS LIBROS DE ENRIQUE VERÁSTEGUI Y JOSÉ PANCORVO

EL CRÍTICO RICARDO GONZÁLEZ VIGIL EN SU "PANORAMA LIBRESCO" EN EL DIARIO EL COMERCIO incluyó los poemarios Teoría de los cambios de Enrique Verástegui y Amanecidas violentas de mundos de José Pancorvo entre los mejores del año: "Mejores nuevos poemarios: Enrique Verástegui, Teoría de los cambios (Sol negro y Cascahuesos)... Añádase la excelencia de Amanecidas violentas de mundos (Sol negro) de José Pancorvo".
Fuente: El Comercio

lunes, 21 de diciembre de 2009

TEORÍA DE LOS CAMBIOS DE ENRIQUE VERÁSTEGUI Y AMANECIDAS VIOLENTAS DE JOSÉ PANCORVO FUERON INCLUIDOS EN EL RECUENTO DEL AÑO EN EL BLOG LUZ DE LIMBO


Los libros de Enrique Verástegui y José Pancorvo editados por Sol negro editores han sido considerados dentro del recuento del año por el blog Luz de limbo: "Teoría de los cambios. Lo que ya había adelantado algo farragosamente en Teorema de Yu (2004), esta vez Enrique Verástegui lo define con mesura y profundidad en un libro breve aunque desbordante de belleza, belleza de pensamiento y de palabra. Amanecidas violentas. Cuando José Pancorvo desciende de sus vuelos celestes y se asienta en la tierra, limense y peruana, nos regala sus mejores frutos. Barroco y "lengua y sed dorada" ofrendadas al "vulgo águila" entre Parinacochas y Villa María del Triunfo, la Plaza de Armas y Collique, y totalidad".

miércoles, 9 de septiembre de 2009

ESTE VIERNES 11 DE SETIEMBRE: ENRIQUE VERÁSTEGUI Y JOSÉ PANCORVO EN EL YACANA


Este viernes 11 de setiembre a las 8:00 p.m. en Jirón de la Unión 892 /segundo piso (Lima centro).

Fundación Yacana, se complace en presentar los poemarios:

Amanecidas violentas de mundos (Lima: Sol negro editores, 2009) de José Pancorvo y Teoría de los cambios (Lima/Arequipa: Sol negro editores-Cascahuesos, 2009) de Enrique Verástegui.

jueves, 25 de junio de 2009

AMANECIDAS VIOLENTAS DE MUNDOS: NUEVO LIBRO DE POEMAS DE JOSÉ PANCORVO


Sol negro editores en un par de semanas pondrá en circulación el nuevo libro de poemas de José Pancorvo titulado “Amanecidas violentas de mundos”. Próximamente más detalles sobre la presentación del libro.

jueves, 5 de febrero de 2009

José Pancorvo: El profeta del cielo

El miércoles 4 de febrero se publicó en el diario La Primera esta entrevista a José Pancorvo (Lima, 1952). Actualmente Sol negro editores está trabajando en la edición del nuevo libro de Pancorvo titulado AMANECIDAS VIOLENTAS DE MUNDOS, aquí los dejamos con la entrevista:

José Antonio Pancorvo Beingolea, es sobrino nieto de Manuel Beingolea, por eso es que lleva la literatura en la sangre. Su libro Profeta el cielo fue muy celebrado por la crítica.

- ¿Cómo ha sido recibida tu poesía por la crítica literaria?
- Me parece que bien y agradezco mucho porque mi poesía responde a inquietudes del hombre actual.

- Sin duda tu poesía ha sido bien ocogida y estás presente en varias antologías cuando sólo has publicado tres libros.
- Efectivamente, pero en realidad no he preguntado a los antologadores porque me parece que les ha gustado por un motivo u otro. No sé si se deba a una motivación técnica o por los temas. Desconozco por qué me han antologado.

- A propósito, ¿qué técnicas utilizas para escribir tu poesía?
- Bueno, he estudiado toda clase de técnicas, inclusive he indagado sobre la poética hindú antigua, pero inconcientemente se va aplicando todo lo aprendido. En segundo de media me creía surrealista y en cuarto sonetista. Todas esas experiencias se van sumando y después van saliendo poemas desde el subconsciente, eso es así.

- Pero también tiene un rasgo andino, ¿no es verdad?
- Tengo antepasados andinos, desde niño me gustaba escuchar quechua y aymara. Obligaba a mis padres que me llevaran a la Pampa de Amancaes, allí se celebraba la cultura andina de una manera impresionante y duró hasta el 1964. Tenía un esplendor maravilloso, era el Perú subterráneo, el Perú que no quería ver la oligarquía cultural limeña que ha desaparecido, en parte.

- ¿Qué sientes cuando chajchas coca?
- Bueno, siento una templanza y fortaleza a nivel sicofísico, me ayuda a cumplir bien con el deber literario y humano.

- ¿Cómo ves el ejercicio de la crítica literaria en el Perú?
- Hay críticos serios y otros situados en los medios que se halagan entre ellos. Entonces, la regla es: tú me halagas, yo te halago, nosotros nos halagamos. Nadie más entra y el que sale no regresa. Es una mafia.

- ¿Eres un escritor andino o criollo?
- Esa polémica fue inútil porque partió y acabó siendo una anécdota. No sé por qué se dio ese hecho cuando hay temas más importantes.

- ¿Cuál es concretamente la responsabilidad del escritor en el Perú?
- Una de las tareas es defender la identidad cultural y tener una posición moral muy clara. El mundo en general y nuestra sociedad en particular están en una gran crisis.