
Conocí a Mario en el año 2006, en las reuniones del desaparecido o más bien travestido colectivo Heridita que en aquella época era integrado por 6 gatos. Yo estaba embarazadísima así que podríamos decir que eran seis gatos y medio.
Mario empezó publicando en soportes virtuales, en la misma página donde yo colgaba mis poemas de los veinte años, fue un chico de esta página quien llevó a Mario a mi casa y con el que me disputo el título de Augusto Ferrando, pero Mario en el fondo sabemos que yo te descubrí y a quien diga lo contrario lo espero a la salida del bar para agarrarnos a botellazos.
Esta iniciativa que Mario tuvo de poner en la web sus escritos es en esencia el primer paso al libro que ahora tenemos entre nuestras manos, es la decisión de compartir con el mundo su forma de percibir, interpretar y asimilar la vida. Es el reflejo del ansia por publicar y conocer a personas con las cuales sentirnos identificados, lo que me parece totalmente saludable además de necesario.
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